“El año que viene voy a comer mejor, me voy a esforzar por mantener el colesterol a raya, voy a dejar de comer alimentos procesados en la medida de lo posible y voy a incluir en mi dieta muchas más frutas y verduras”. ¿Te resulta familiar?

La dieta es una de las primeras tareas que escribimos en la lista de propósitos para año nuevo. Ahora que se han acabado las comilonas navideñas, las reuniones familiares y los desayunos y meriendas con roscón y turrones, ya no tenemos excusa para empezar a practicar una vida más saludable: año nuevo, dieta nueva.

Pero dejémonos de propósitos y pongámonos manos a la obra. ¿Sabes cómo puedes hacer frente al 2018 con éxito? Planificando cada comida, haciendo ejercicio y descansando todo el tiempo que tu cuerpo necesita.

En primer lugar, las comidas. Como sabes, no es recomendable que hagas una dieta por libre, y mucho menos la típica “dieta milagro”, sino que deberás dejarte asesorar por un buen profesional para que controle hasta el más mínimo detalle y que te indique los alimentos más adecuados en tu caso.

Acudir a un dietista o nutricionista es imprescindible para que diseñe a nuestra medida una dieta completamente personalizada, en función de nuestras necesidades y gustos, así como que nos la vaya cambiando y adaptando a lo largo de todo el proceso. También te diremos que el secreto para el éxito en una dieta es, precisamente, ¡no hacer dieta! Sencillamente, deberemos cambiar de hábitos de manera consciente, o el efecto yo-yo se quedará con nosotros para siempre.

En segundo lugar, el ejercicio. ¡Menos tortilla y más zapatilla! Todos somos conscientes de que es imprescindible moverse y también sabemos que con media hora de ejercicio al día –un paseo por el campo o por la ciudad, un rato de compras, ir al trabajo andando o en bici-, tenemos suficiente si queremos mantener nuestro peso y a la vez estar en forma.

Para quemar los nutrientes innecesarios y las grasas que ingerimos cada día debemos movernos, practicando el deporte que más nos guste: puedes salir a correr o caminar con un grupo de amigos, ir al gimnasio, hacer unos largos en una piscina cubierta… Practicar deporte en grupo hará que sea más fácil que seas constante, pero si tu horario no te lo permite, con salir a caminar media hora cada día será suficiente y, si llueve, subir escaleras también será una buena opción.

En tercer lugar, aunque no por ello menos importante, está el descanso. Debemos intentar dormir alrededor de 8 horas al día porque, además de favorecer un estado emocional más estable y de ayudarte a encontrarte mejor en todos los aspectos, te facilitará la, a menudo, ardua tarea de perder peso. Numerosos estudios demuestran que las personas que duermen menos de 7 horas al día tienden a sufrir sobrepeso, ya que la falta de descanso altera las vías metabólicas que regulan el apetito, lo que hace que la sensación de hambre sea mayor.

Para descansar bien revisa tu colchón, ya que este debe estar en perfecto estado, ser adaptable, reducir las presiones y dejar que el cuerpo descanse de verdad, porque no es lo mismo dormir que descansar. Recuerda siempre que para tener éxito en la pérdida de peso es imprescindible un descanso de calidad, tu cuerpo te lo pide y tú te lo mereces.

¿Quieres saber más sobre descanso y estilo de vida saludable? Visita nuestro blog e infórmate sobre más temas como este. Y, si tienes cualquier duda sobre descanso, contacta con nosotros sin compromiso, estaremos encantados de atenderte.

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