Dormir con calor

Dormir en verano con el calor tan fuerte que hace estos últimos años parece misión imposible, seguro que durante estos meses algunos días has tenido la desagradable experiencia de no poder dormirte por el calor.

Algunas personas son especialmente sensibles a la temperatura y sufren mucho para conciliar el sueño. ¿Por qué nos pasa esto?¿Qué podemos hacer para solucionarlo?

Cuando dormimos los músculos se relajan y no podemos mantener la postura erguida. Por eso nos apoyamos en posición horizontal en el colchón o en el sofá o nos reclinados en la butaca. La mayor parte de las funciones del cuerpo se reducen al mínimo por lo que el consumo de energía también se reduce sustancialmente. De hecho, durante una hora de sueño sólo gastamos 76 kilocalorías en comparación con las 160 kilocalorías al pasear o las más de 500 kilocalorías al ir en bicicleta.

Sería esperable, por tanto, que no hubiera exceso de calor. Porque eso es sentir calor: la señal del organismo ante la elevación de la temperatura porque no puede eliminar el exceso de energía que genera. Lo que sucede es que, a diferencia de cuando estamos despiertos y de pie, al estar tumbados apoyamos el cuerpo en una superficie que ofrece mucha mayor resistencia al paso del calor (y en ocasiones de la humedad) que el aire. Además estamos casi inmóviles, por lo que el calor tampoco se puede eliminar por la circulación de aire fresco sobre la piel (por eso abrimos la ventanilla cuando vamos en el coche hasta que empieza a notarse el aire acondicionado). La reacción del cuerpo es hacer que nos giremos para refrigerar la zona de contacto (además de para facilitar la circulación sanguínea superficial).

Ayudar al cuerpo a eliminar ese exceso de calor es lo que hacemos cuando dormimos sin pijama en verano o ponemos el aire acondicionado. Esto último, sin embargo tiene sus inconvenientes puesto que para conseguir suficiente refrigeración hace falta mucha diferencia de temperatura entre el cuerpo y el ambiente y eso también puede resultar tan molesto que nos despierte. Por no hablar del ruido del aire, que por poco que sea, en el silencio de la noche puede resultar atronador.

Ya hemos mencionado dos de los mecanismos por los que se elimina el exceso de calor del cuerpo: conducción (contacto con la superficie de soporte del cuerpo), convección (circulación del aire sobre la piel) pero hay un tercero, que es un poco más difícil de entender: la radiación. En realidad, es difícil de creer que el cuerpo intercambie calor directamente con las superficies que están a su alrededor a distinta temperatura (las paredes, los muebles, etc.) sin que haya ningún contacto. Pero así sucede y, de hecho, tenemos experiencias que nos lo demuestran en nuestra vida cotidiana. La sensación de frialdad que tenemos cuando entramos en un habitación que esté recubierta de mármol o de granito se debe precisamente al enfriamiento por radiación. Aunque el aire esté a una temperatura agradable, sentimos un escalofrío porque esos materiales tardan mucho en calentarse. Y al contrario también sucede: si nuestro dormitorio no está bien aislado, es posible que las paredes estén muy calientes y nos transmitan mucho calor.

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Finalmente, existe un mecanismo para eliminar el exceso de calor del cuerpo distinto de los anteriores pero muy eficiente si se dan las condiciones para que funcione: Todos hemos tenido la sensación de frescor cuando nos han limpiado la piel con alcohol para ponernos una inyección. Los líquidos necesitan energía para pasar al estado gas y al evaporarse roban calor del ambiente (de la superficie de la piel). sweatExactamente así es como funciona el mecanismo de la sudoración. Cuando el cuerpo no puede eliminar el calor que le sobra de forma pasiva, segrega agua por las glándulas sudoríparas que se convierte en vapor y enfría la piel. La condición para que esto funcione es que el vapor generado se puede dispersar en el aire del ambiente, porque de no ser así la capa de aire más próxima a la piel se satura de vapor y ya no se puede evaporar más. Justo esto es lo que sucede cuando estamos apoyados en la superficie de descanso y ésta no es muy permeable al vapor de agua.

¿Qué hacer para dormir mejor en verano?

Bien, ahora que sabemos qué nos provoca la sensación de calor dificultándonos dormir en verano, veamos qué se puede hacer para solucionarlo. En realidad, lo único que podemos hacer es reducir lo más posible las barreras para que el calor pueda eliminarse a través de los mecanismos que hemos descrito:

  • En primer lugar, el entorno debe tener una temperatura adecuada. Para aquellos no aguantan con el aire acondicionado encendido durante la noche, pueden probar a ponerlo a muy baja tempertura durante el día para conseguir que las paredes y el suelo se enfríen y nos refresquen por radiación durante la noche. Ojo al entrar en la habitación en estas condiciones, que nos puede causar una contractura por la diferencia de temperatura.
  • En segundo lugar, hay que reducir en lo posible la superficie de contacto del cuerpo con la superficie de soporte. En realidad, se trata de evitar aquellos colchones y almohadas que por ser demasiado blandos nos “atrapan”, como sucede con muchos colchones viscoelásticos mal diseñados. Con un colchón relativamente firme también facilitaremos que el cuerpo se enfría al cambiar de posición durante el descanso.
  • En tercer lugar, el colchón y la almohada (o la butaca si hablamos de dormir la siesta) deben tener la menor resistencia térmica posible y, sobre todo, deben permitir la circulación del aire caliente y húmedo desde la zona de contacto con el cuerpo hacia el ambiente. Existen muchos colchones y almohadas que están fabricados con espumas de poro cerrado (con burbujitas de gas) que actúan justamente al contrario, aislando. La mejor estrategia es buscar colchones y almohadas que estén fabricados con espumas de poro abierto, que cuenten con fundas textiles de cierto grosor fabricadas en tejidos naturales como el algodón y, si es posible, que incluyan spacers 3D para garantizar una capa de aire circulante por debajo del cuerpo.

En Viscoform sabemos lo importante que es descansar. Por eso, desarrollamos productos como el colchón Wynn  y DuoSense así como  y las almohadas AIR y las SOJAPLUS  de Viscoform que están especialmente diseñados utilizando estos dos tipos de materiales para facilitar el confort térmico en verano.

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